domingo, 18 de octubre de 2009

Agora, Cirilo, Rouco y el inmovilismo de la Iglesia

El reciente estreno de la película Agora nos permite acercarnos a la mítica ciudad de Alejandría pero sobre todo nos permite acercarnos al fundamentalismo cristiano que perdura aun en nuestra época.

La película Agora de Alejandro Amenábar no ha dejado indiferentes a nadie. La crítica ha alternado elogios y manifestaciones en contra. Hasta se ha dicho que el Vaticano ha manifestado su preocupación por el trato que se da en la película a los cristianos.

Alejandro Amenábar, uno de los mejores directores de cine españoles, que se estrenó con su inolvidable Tesis, que nos hizo sorprendernos con Abre los Ojos y nos aterrorizó con Los Otros ha decidido adentrarse en otro tipo de cine que conjuga las grandes producciones de Hollywood (Gladiator, El Reino de los Cielos..) con una línea argumental más profunda y que te hace reflexionar sin los sobresaltos y suspense de sus anteriores películas.

El fundamentalismo religioso que durante miles de años ha provocado guerras y muertes y que en la actualidad en pleno siglo XXI sigue provocándolas se refleja perfectamente en la película Agora donde la coexistencia en la mítica ciudad de Alejandría de cristianos, judios y paganos a finales del siglo IV y principios del V en plena decadencia del Imperio Romano trae consigo muerte y destrucción en nombre de un Dios único, ya sea cristiano o judio, o de múltiples dioses ya sean paganos.

Centrándonos en el cristianismo, podemos observar y reflexionar como figuras cómo la de Cirilo de Alejandría llamando a la guerra "santa" por Dios se han ido sucediendo a lo largo de muchos siglos hasta llegar a nuestros días. El cristianismo que sufrió vejaciones, torturas y muertes por parte del Imperio Romano en sus orígenes provoca lo mismo años después, tanto lo que se puede ver a través de esta película como de muchas otras dónde reflejan y cuentan el funcionamiento de la Santa Inquisición.

La película se centra sobre la figura de una mujer, Hipatia de Alejandría (Rachel Weisz), matemática, astrónoma y filósofa que fue todo un ejemplo de tolerancia y razón en aquella época y que manifiestamente se declaraba atea en un mundo basado en exclusiva por las religiones.

Entiendo que a la Iglesia Católica, al señor Rouco o al Vaticano no les guste la película por la visión que se da de los cristianos. Todos estamos acostumbrados a ver películas sobre el sufrimiento y muerte de Jesucristo, sobre el sufrimiento y muerte de los cristianos perseguidos por los romanos...son innumerables las buenas películas que hay de ese estilo (La Pasión de Cristo, Ben Hur, Quo Vadis...) pero no estabamos tan acostumbrados a ver a los cristianos matando en nombre de Dios (películas de Cruzadas aparte). Agora refleja un fundamentalismo cristiano que en mucho se parece al fundamentalismo islámico que desgraciadamente estamos padeciendo en nuestros días.

Que en nombre de la Iglesia y de la fe católica se han cometido desmanes a lo largo de la Historia no es algo nuevo, que lo veas reflejado en una película es más impactante. Que puedas ver como el fundamentalismo cristiano acaba con lo que quedaba de la Biblioteca de Alejandría, cuna del saber de miles y miles de años y que provoque con ello una involución en el conocimiento y en la ciencia que duró muchos siglos es aterrador.

Que personas como Hipathia de Alejandría mueran en el año 415 por considerarla hereje o bruja al igual que murió en la hoguera por ejemplo el médico, teólogo y filósofo Miguel Servet o que fueran condenados como Galileo Galilei entre muchos otros y otras demuestran el desprecio que siempre ha tenido la Iglesia Católica por la Ciencia y el Conocimiento.

Los paralelismos entre esa Iglesia fundamentalista de los siglos IV y V y la Iglesia actual del siglo XXI son muchos. Evidentemente hoy en día no se mata por Dios, por ser hereje o brujo/a, no te lapidan o no te queman en la hoguera pero si se hace de forma virtual alentado desde los púlpitos de algunas iglesias y sobre todo alentado por figuras que parecen sacadas de la época de Cirilo o de Niño de Guevara el Gran Inquisidor que quiso condenar al Greco. Estoy seguro que todas y todos diríamos muchos nombres de obispos españoles actuales que encajarían perfectamente en esas figuras católicas de otros tiempos.

Que la Iglesia Católica no ha evolucionado es una realidad, no hay más que ir a misa un domingo para ver las personas que allí acuden, en la mayoría personas mayores "educadas" en el nacionalcatolicismo franquista. Es verdad que siguen habiendo bodas, bautizos y comuniones siguiendo el rito católico pero una gran mayoría lo hace por seguir con el ritual, la tradición y luego no vuelven a pisar la Iglesia hasta la próxima boda, bautizo, comunión o muerte de un familiar o amigo/a.

La Iglesia Católica actual no transmite con la sociedad, está profundamente alejada de ella. Los dirigentes actuales en España; obispos y cardenales, nacieron, mamaron, crecieron y vivieron con la dictadura franquista. En el Vaticano pasa lo mismo, en definitiva que cada vez están más alejados de la sociedad culta y formada que no se deja arrastrar a las iglesias por los viejos temores del pasado.

Por cierto, la figura de la mujer para la religión católica, al igual que para casi el resto de religiones, siempre es de asumir un papel secundario, inferior al hombre. No hay mujeres que sean obispos, cardenales o sacerdotes, los apóstoles fueron hombres...su única posibilidad es ser monjas y tener ese papel inferior que desde siempre han tenido.

Por eso seguro que tampoco nos sorprenden los postulados de la Iglesia Católica relacionados con los avances en derechos sociales y personales de las mujeres.

1 comentario :

CARIRE dijo...

Muy bueno Alberto
Has sido menos dulce que yo.
Me gusta
Eugenio